lunes, 3 de septiembre de 2007

¿Desdoblamiento o una noche con Elvis?


¿Habrá muerto el rey del rock and roll? ¿Será verdad que está vivo? ¿Su muerte fue una invención para poder alejarse de los escenarios? Sin duda, estas preguntas no tienen respuestas y lo único que tenemos claro, o creemos tenerlo, es que este jueves 16 se cumplen treinta años de la muerte de Presley.

Apagué la televisión, apagué el escaldasono, apagué la luz, cerré los ojos y traté de desconectar el switch de mi cerebro que andaba medio recalentado, acelerado, a punto de hacer corto circuito. Pero todo fue inútil, no podía dormir. Pensaba en la muerte de Elvis Presley, en las miles de velas que se encenderían en su honor en las afueras de su mansión en Graceland el próximo jueves, en su esposa, Priscilla, y en la “pequeña” Liza Marie. En la sobredosis de pastillas de adictivos colores que conquistaron al rey hasta hacerlo perder la cabeza, terminando por conseguir lo inevitable, que su corazón estallará y destrozará, al mismo tiempo, el de sus múltiples seguidores. Una vida de “Sexo, drogas y rock and roll” dejó tendido su gastado cuerpo en las frías baldosas de un baño, asfixiado de calmantes y de inexplicables tristezas.

Los minutos avanzaban, mis ojos comenzaban a parpadear, acomodé los cojines fucsias de mi cama y las ideas que rondaban por mi mente se tornaron confusas. ¡El rey ha muerto! ¡Ha muerto! -pensé- murió hace treinta años, ni siquiera yo había nacido, no hay que pensar más en eso. Me di varias vueltas en mi cama, abracé mis sabanas y volví a cerrar los ojos. Pero en ese preciso instante sentí que algo se apoyaba al lado mío y el colchón comenzaba a hundirse lentamente, sentí calor, una presencia que me dejó perpleja. Inmóvil, traté de ignorar el cuerpo que invadía mi cama, traté de no respirar, de no pensar. Sin pensarlo dos veces cambie mi táctica, me moví, pero mi cuerpo no me hizo caso y se quedó estático. ¡Parálisis total! Lo volví a intentar y me volteé con los ojos muy abiertos, suplicando con la mirada que no tuviera ningún amante desconocido en mi cama. ¡Ni un pretty woman me convencería! No había nadie al lado mío, sólo los rastros de mi imaginación y el insomnio que me acompañaría esa noche. Estiré mis brazos horizontalmente ocupando el máximo de la cama, esforzándome para que ningún ser extraño me hiciera compañía, por lo menos, esa noche.

¡El rey ha muerto! –pensé y cambié de parecer rápidamente- ¡El rey está vivo!-. Al parecer, en mis sueños, Elvis no estaba muerto, sólo andaba de parranda. Pero a qué adolescente de los cincuenta no le hubiera gustado pasar una noche con Elvis, o si no acuérdense de como gritaban cuando el rey hacía su movimiento de caderas al ritmo de un Be bop a lula. Pero estas ex-adolescentes tendrán que aceptar que al rey le dieron ganas de celebrar su aniversario y me dedicó Only you la noche que pasó conmigo.

jueves, 9 de agosto de 2007

!Amma no te Ama! !Amma, te lo vende!


La Moda es abrazar, buscar tu yo interior, hacer yoga, saber tu carta astral, ser vegetariano, vivir en comunidad fuera de Santiago y, si te queda tiempo, no perderte por ningún motivo la visita de Amma.


"Abrazos gratis", promocionaba el cartel que llevaba en la espalda un hombre que esperaba con una sonrisa en los labios y los brazos extendidos que alguno de los ariscos santiaguinos lo abrazara.
-!Es gratis, abrázeme, señora! -exclamaba el hombre.
-!No me toque! !Degenerado!
La idea vanguardista de este peculiar ser humano fue un fracaso y, de paso, el hombre se convirtió rápidamente en un degenerado, en un anormal, en un ser demasiado feliz para nuestra desconfiada sociedad. Sin embargo, "cambia todo cambia", como asegura Mercedes Sosa en su canción, porque ahora todos quieren abrazar a Amma.

En la sala Darshan del Espacio Riesco se encuentra Amma -que quiere decir "madre"- sentada en posición de loto sobre un altillo mientras se escuchan los coros devocionales que amenizan el ambiente. El lugar está repleto de gente que admira a la mujer mientras medita y canta. Todos esperan ser abrazados por Amma. Pero !Stop!, no es llegar y abrazar a Amma. Hay que hacer fila, hay que sacar número y hay que esperar que llegue tu turno. Sí, igual que como cuando vamos al supermercado a comprar jamón a la hora Pic.
No nos queda otra alternativa que esperar que llegue nuestro ansiado turno. Las sillas están repletas de abuelitos, niños, mamás con sus hijos, pura gente del estilo de la comunidad Ecológica. Todos con auto, todos medios rubios, todos medios "lanas", en fin, todos a la Moda.

Al revisar el catalogo que te entregan sobre Amma, "Un abrazo para Chile", nos enteramos de quién es esta mujer que ha abrazado a 30 millones de personas del mundo. Es india, no representa a ninguna religión y, principalmente, no espera nada a cambio de su amor y cariño. Es extraño pensar y menos creer en que alguien te va a dar amor desinteresado. Claramente, en el folleto promocional de Amma te sugieren que "no olvides por pasar por los Stand".
La gente se pasea de un lado a otro por los pasillos en los que se ubican los Stand de comida, bebidas y de artículos exclusivos de Amma. Hay descontrol, todos quieren comer, todos quieren probar unos jugos de colores intensos y poco comunes. Todos quieren ser parte de Amma.

En uno de los stand hay unas sandalias que están a la venta y una mujer las mira con particular atención.
-¿Cuánto cuestan? -pregunta.
-Las sandalias las utilizó Amma en uno de sus trayectos...
-Pero, ¿Cuánto cuestan?-interrumpió la mujer.
-Quinientos mil pesos -sonrió la mujer.
La mujer se alejó enseguida y las sandalias se quedaron sin dueña al igual que las muñecas de Amma que costaban noventa mil pesos.

No lo podía creer, !Amma no me ama! !Amma te lo vende! Sentí rabia, me sentí estafada, engañada, no quería ser parte de este evento de la "socialite" alternativa chilena. No quería comer lechuga, no quería saber mi carta Astral, ni menos pensar en vivir en comunidad con otros hippies. Salí del lugar rápidamente y en mi cabeza sólo retumbaba la famosa canción de los Black eyes peaces, "Where is the love?" -Where is the money, Amma?- . Sin duda, estar a la moda no es gratis y abrazar tampoco.